miércoles, 29 de junio de 2011

Gracias.

Por esto, por tus simples palabras, por eso es por lo que merece la pena el sufrimiento. Ahora me doy cuenta.
Sacas mis sonrisas, mis ganas de vivir. Las sacas a la luz, haciendo que vuelva a lucir el sol, destapando las nubes. Dejandome observar la luna y todas las estrellas que ahora brillan con fuerza.

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